Tanto el éxito como el fracaso son combustible para el desarrollo personal

No importa a donde hayas llegado ni los éxitos alcanzados o los fracasos tenidos. Si no te mantienes permanentemente “hambriento”, si no te ocupas en aprender constantemente, no podrás desarrollar tu potencial, te quedarás anclado en la zona de confort.

Por lo tanto, avanza cada día, camina, corre o vuela según te sientas. Si te tropiezas y caes, sigue adelante, los fracasos a veces son mejores que el éxito, pues dejan enseñanzas valiosas que te permiten subir de nivel.

Cada vez que cumplas lo que te propusiste, celébralo con moderación y convierte ese logro en combustible para seguir adelante. El camino más largo recorrido, la montaña más alta jamás escalada se logran dando el primer paso, que a veces es el más difícil. Una vez te hayas puesto en marcha, no te detengas; cuando mires hacia atrás, que solo sea para aprender y continuar de una mejor manera.

Todo crecimiento implica cambio, todo cambio implica salir de tu zona de comodidad; el aprendizaje continuo es una estrategia para no quedarte con lo que ya lograste. Insisto, no te quedes por debajo de tus posibilidades, mantente avanzando, los logros de ayer son eso, de ayer; tu presente es lo único que tienes, el futuro se construye haciendo hoy. Sé tu propio arquitecto, reinvéntate cada día, pon tu escalera sobre una base sólida, apóyala en la pared adecuada y sube sin ponerte límites.

No castres tu capacidad de aprendizaje, no te conformes con lo que ya eres. Acéptate, pero mantente siempre en marcha; inspira a los tuyos dando ejemplo con el desarrollo continuo de tu potencial; aprende de los árboles, ellos no crecen hasta cuando les parece, ellos lo hacen hasta su máxima posibilidad.

Por último, utiliza una de las frases del gran Steve Jobs:

“Mantente loco, mantente hambriento”.

El legado de Steve Jobs

Admiro mucho a Steve Jobs, no solamente por sus grandes aportes tecnológicos a la humanidad, sino también por sus inmensas lecciones de vida.

Ya sabemos lo que ha revolucionado al mundo con aportes como el iPad, el iPhone, el iPod, etc., pero pocos han reflexionado sobre el legado que nos dejó para mejorar nuestra filosofía de vida  y hacerla más refinada.

Todos conocemos la frase: “Vive cada día como si fuera el último de tu vida”. Pues él la aplicó de verdad. Después de que le diagnosticaran una enfermedad terminal, en vez de amedrentarse y derrotarse como muchos, sacó fuerzas, demostró con sus actos el significado de la palabra resiliencia y vivió grandes años en los que eliminó miedos, excusas y tomó las mejores decisiones y realizó grandes acciones en su vida.

Dijo al respecto: “Su tiempo es limitado, no lo gasten viviendo la vida de otros”. ¡Qué gran enseñanza! Te invito a que vivas tu propia vida, a que encuentres tu norte, a que te inspires en un gran propósito y a que lo desarrolles con grandes y retadoras metas que te lleven a actuar por encima de tus posibilidades actuales.

La certeza de que iba a morir hizo que Jobs dejara de lado lo trivial y se concentrara en lo importante. Me pregunto: ¿y acaso nosotros no sabemos que vamos a morir y que la vida es corta?

No esperes a tener situaciones dramáticas para desarrollar tu potencial y demostrar de qué estás hecho. Hazlo aquí y ahora, toma mejores decisiones, actúa viviendo una vida que valga la pena, muévete sabiendo que vas a morir y deja un legado importante, que cuando llegues al final de tus días puedas mirar atrás con satisfacción.

 Para terminar, otra de sus frases:

 “Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”.