Una cuestión de peso

“EL IMPACTO DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO”

El 37% de los accidentes de trabajo están relacionados con el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad. 

Hay una epidemia en el mundo de proporciones épicas, una que mata a más de tres millones de personas en el mundo cada año. El tema de sobrepeso y obesidad no solo es un problema de salud pública que ocasiona enfermedades como el cáncer, la diabetes, la hipertensión, problemas osteomusculares, entre otras, también es un asunto del cual las empresas deben ocuparse debido a que estos males afectan la productividad por múltiples vías, entre ellas, el ausentismo, la baja en la atención y concentración mental y alteraciones en la coordinación motora.

Estamos ante unos retos que no solamente convocan la responsabilidad social empresarial y el deber moral, también nos invitan a ser pragmáticos, a trabajar en transformar la situación, toda vez que la salud pública ha fracasado, como lo demuestran las siguientes cifras, expresadas por la OMS: en el mundo existen aproximadamente 1.900 millones de personas con sobrepeso, de las cuales 600 millones son obesas. En los últimos cuarenta años, la cifra en mujeres se ha duplicado y la de hombres, triplicado; es más preocupante el caso de niños y adolescentes, en quienes las cifras se han multiplicado por diez.

Hoy, en Latinoamérica casi el 58% de sus habitantes tienen sobrepeso, aproximadamente 360 millones de personas. En Medellín, por ejemplo, una ciudad de Colombia donde se promulga el fitness, se habla de un 51,5% de la población excedida de peso, con un 18,6% de obesos. Estos datos están en el marco de una problemática mundial (30% de sobrepeso), por lo cual estamos al frente de unos problemas de salud de alcances catastróficos, con consecuencias en enfermedades, muertes, altos costos en servicios de salud, baja de la productividad, problemas de autoestima, discriminación, y un largo etcétera.

En el ámbito laboral, estas afecciones, pueden impactar en lo siguiente:

-Complicaciones del aparato respiratorio, entre ellas la apnea del sueño, que provoca somnolencia, lo que implica un riesgo mayor, especialmente en actividades como conducción o manipulación de vehículos, por ejemplo.

-Complicaciones cardiovasculares, lo que puede ocasionar infartos cardíacos o hemorragias cerebrales durante el ejercicio laboral, poniendo en riesgo la vida de la persona y sus compañeros, sobre todo en actividades de alto riesgo.

-Disminución de la movilidad y lesiones articulares, sobre todo en extremidades inferiores, y aumento de lesiones de espalda.

-Alteraciones sicológicas, mayor probabilidad de aislamiento y tendencia a la depresión.

La invitación es a que entre las empresas y sus colaboradores asumamos una actitud responsable, una que lleve a unos hábitos más saludables, que transforme la realidad no solo de los empleados y los resultados empresariales, sino también de sus familias y, por ende, de la comunidad.

 

¿Qué podemos hacer?

La responsabilidad no se delega, es de la persona. Sin embargo, vale la pena invertir en contextos empresariales saludables, en formaciones y acompañamientos inteligentes que apunten a cambios de hábitos sostenibles partiendo del liderazgo coherente en cuanto a comportamientos saludables, por aquello de que las empresas se parecen a sus líderes.

Hay ejemplos de actividades aisladas contraproducentes, tales como actividades deportivas empresariales sin preparación, que pueden conducir a diferentes tipos de lesiones, ocasionando la incapacidad del colaborador. Por esto, debemos evitar ver el control del sobrepeso y la obesidad como una moda más. Por el contrario, debemos llevarlo a estrategias empresariales, lideradas por la alta gerencia, concertadas con los colaboradores, garantizando el compromiso, la participación y adherencia para alcanzar impactos sostenibles.

Un buen punto de partida es conocer el riesgo de tu empresa, haciendo un diagnóstico inicial, donde se pueden utilizar medidas antropométricas básicas como el peso y la talla, con las cuales se conoce el IMC (relación peso en kg/ altura en metros cuadrados, kg/ m2), que es un indicador de obesidad (menor de 18,5: bajo peso; entre 18,5 y 24,9: normopeso; entre 25 y 29,9: sobrepeso; entre 30 y 34,9: obesidad 1; entre 35 y 40: obesidad 2; y mayor de 40: obesidad 3 o mórbida).

Con estos datos y otros complementarios de laboratorio, como glicemia, colesterol y triglicéridos, puedes categorizar el riesgo de las personas, áreas, y de la empresa en general.

 

Con lo anterior puedes de manera creativa establecer acciones y/o programas, con el debido acompañamiento profesional, que apunten a modificar comportamientos para que se conviertan en hábitos más saludables.

Las acciones pueden estar incluidas en algunos de los siguientes pilares.

  • Promoción de la sana alimentación, donde no solamente se transfiera conocimiento sobre nutrición apropiada, sino que se le enseñe a mercar, cocinar, a evitar disponibilidad de alimentos basura, como se encuentran en máquinas de vending (muy frecuentes en muchas empresas).
  • Actividad física dirigida. Es importante contar con el acompañamiento apropiado, con el ánimo de ajustarse a las necesidades y posibilidades de las personas y grupos, además de promover la movilidad de manera creativa.
  • Descanso adecuado. Las recargas de trabajo durante las jornadas y la falta de claridad en las tareas son dos de las situaciones que afectan el normal desempeño de los colaboradores. Es importante ajustar los procesos en este sentido, lo mismo que promover las pausas activas y pasivas pertinentes. Formar en higiene del sueño y en aprender a meditar, reportan múltiples beneficios.
  • Soporte sicológico. Algunos trastornos de la alimentación tienen como base alteraciones mentales de diferentes tipos. Por otra parte, el temido estrés requiere especial atención. 

No debe darnos temor invertir en este tipo de iniciativas dirigidas a impactar riesgos reales. No son un gasto, son una inversión efectiva demostrada por mayor compromiso de los empleados, mejora en la productividad y mejores resultados empresariales sostenibles.

Obesidad

Aristides Cervantes

Aristides Cervantes

Médico y Mentor

Obesidad: Epidemia mundial del siglo XXI

La obesidad es una epidemia mundial que produce más de tres millones de muertes. El sobrepeso se ha convertido en una epidemia que amenaza la salud de  millones de personas en todo el mundo y eso no parece preocuparnos.

El incremento del índice de obesidad en diferentes países, muestra que el nivel de ingresos no es la causa principal de este problema, según sostiene un análisis realizado por la Universidad de Harvard.

Un factor, probablemente, más relevante sería el cambio en los hábitos alimenticios, marcado por el aumento de la disponibilidad de alimentos con alto contenido calórico (comida chatarra). Las intensas campañas de publicidad de ese tipo de productos también contribuyen con una excesiva ingesta de calorías y el consecuente aumento de peso porque por supuesto a las empresas productoras no les importan las consecuencias, solo facturar.

La dieta en muchos países se compone en gran medida de un grupo de alimentos con elevadas cantidades de carbohidratos. 

Los más obesos

En lo que se refiere a la incidencia de la obesidad (un nivel de sobrepeso elevado, con un IMC superior a 30), el primer país del mundo es EEUU. Con un 38,2%, el país norteamericano casi duplica la media del grupo, seguido por México con un 32,4% de población adulta que padece esta enfermedad, el doble que en España. En tercer lugar figura Nueva Zelanda, con un 30,7%, seguido por Hungría y Australia, con un 30% y un 27,9%, respectivamente y aunque Colombia aparece en los últimos lugares con el 20,9% este numero continúa creciendo.

Es importante comenzar a crear consciencia y aclarar que el sobrepeso no es solo un tema que solo importe a los “gorditos” o “gorditas”, sino un tema de índole general que tiene que ver con los hábitos alimenticios, la falta de actividad física, pero sobre todo la disciplina de la que carecen la gran mayoría de personas por su día a día.  Por eso en el mes de abril comenzaremos con una campaña nacional en Colombia visitando las principales ciudades, empezando por Medellín, donde nuestro experto Aristides Cervantes compartirá desde sus conocimientos médicos y experiencia personal “Cómo prevenir la obesidad”. Ver calendario de eventos aquí.

Lo que una manzana puede hacer

“Una manzana al día puede alejarte del doctor”, dice un refrán inglés. Cuánta verdad encierra este dicho. Si supiéramos y pusiéramos en práctica el hecho de que somos lo que comemos, que los alimentos pueden ser nuestra medicina o nuestra más grande fuente de enfermedad, si fuéramos conscientes del acto de nutrirnos, se evitarían millones de enfermedades en el mundo.

Ocupémonos de aprender de nutrición, de cambiar hábitos, de hacer cosas diferentes, pequeños cambios pueden producir grandes resultados. Ejemplos: toma más agua, no comas fritos, suspende las bebidas gaseosas, come más frutas y verduras. Con esto, probablemente agregarás calidad de vida a tus años y aumentarás las posibilidades de vivir más tiempo.

Lee sobre los beneficios de una adecuada alimentación, encontrarás en internet mucha información valiosa. Cómprate un buen libro sobre el tema y ponlo en práctica. Una buena nutrición, además de lo ya dicho, te dará más vitalidad, más energía para el cumplimiento de tus metas.

Ahora me referiré un poco a los beneficios de una formidable fruta, la manzana. Ampliamente cultivada en el mundo, es diurética y contiene sustancias que te ayudan a eliminar toxinas, tiene propiedades que te ayudan a mantener el colesterol en límites normales, por su alto contenido de fibra ayuda a una adecuada digestión, rebaja los niveles de presión sanguínea cuando la tienes elevada, te da saciedad, por lo cual es buena idea consumirla media hora antes de las comidas si sufres de apetito excesivo.

La manzana es una aliada del cerebro, facilita la formación de unos neurotransmisores que ayudan a la memoria, a tener agilidad mental. Además la puedes llevar a cualquier lado y comer a cualquier hora.

Es hora de tomar mejores decisiones.

Frutas para la vida

No entiendo como hay personas que no les gusta y no comen frutas. Por fortuna vivimos en estas latitudes donde hay abundancia de ellas, para todos los gustos y en todas las épocas del año. En algunos países comer frutas es un lujo, porque no se consiguen mucho y cuando se consiguen es a un precio alto.

Además de deliciosas, de increíbles aromas, de alucinantes colores, las frutas proveen de vitalidad y energía a nuestro organismo, contienen grandes cantidades de vitaminas y minerales, los llamados micronutrientes, indispensables para un óptimo rendimiento de nuestro cuerpo.

También algunas tienen los llamados antioxidantes, desintoxicantes naturales que revitalizan a nuestras células, estos componentes ayudan a impedir el envejecimiento prematuro y te dan más longevidad.

Para lograr el mayor beneficio de estas delicias, debes hacerlo con el estómago vacío y no mezclarlas con otros tipos de alimentos, de esta manera aprovecharás al máximo sus nutrientes y le ayudarás a tu digestión.

Prueba en ayunas y entre comidas, además de darte un banquete digno de dioses, le ayudarás a tu metabolismo y evitarás comer otras opciones poco saludables, pues te mantendrán saciado.

Toma decisiones inteligentes, sino las tienes incluidas en tu dieta, hazlo y si ya lo haces, aumenta su consumo y en la forma indicada para que optimices sus bondades.

¡Vive más y mejor, come frutas!

Origen de las enfermedades

Mientras se invierten toneladas de millones de dólares en le mundo en el tema de medicamentos, poco se invierte en el tema de la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, está demostrado que nuestros hábitos nos protegen o nos matan.

No esperen que los estados nos protejan, revisa a fondo como estas viviendo tu día a día, que haces para protegerte o para matarte.

Enfermedades como la hipertensión, la diabetes, el cáncer, la obesidad, entre otras, cobran más vidas actualmente que la misma violencia, la buena noticia es que estos males están directamente relacionados con comportamientos que puedes modificar.

Si comes más saludable, si incluyes muchas frutas y verduras en tu alimentación, si evitas los fritos, los alimentos procesados, si tomas mucha agua, si no te excedes en el alcohol, si no fumas, estarás en lo correcto y evitarás estos males, ah también si te ejercitas adecuada y regularmente.

Por otra parte el estrés, la angustia, la ansiedad hoy es lo común para las personas, entonces más te vale que te apartes de estas situaciones, que busques la tranquilidad, aprende a respirar, aprende a meditar, duerme lo suficiente, encuéntrate con la naturaleza, rodeate de personas positivas y vive en tu presente, deja las cargas de tu pasado y no te angusties anticipadamente por tu futuro, si vives bien lo construirás a imagen de tus acciones.

Cuídate, no tomes decisiones equivocadas buscando el éxito y descuidando el bien más preciado, tu salud, sin ella no podrás disfrutar de tus logros si es que los obtienes y además corres el riesgo de acortar tu vida, no me salgas con el cuento que de algo nos tenemos que morir, eso es obvio y es lo único seguro, pero con nuestros comportamientos podemos marcar el rumbo, marcar la diferencia entre una vida con calidad o una vida de cualquier manera.

¡Tu decides!