Motivación laboral

La verdadera motivación laboral es encontrar lo que a uno le gusta, lo que le apasiona y poder obtener ingresos a partir de ello. Mientras eso ocurre, debes agradecer cualquiera que sea la actividad a la que te dediques y hacerla lo mejor posible mientras encuentras lo que realmente quieres.

Hoy con las desastrosas cifras de desempleo, de las desigualdades sociales, es  para agradecer el  solo hecho de contar con un sustento, lo que no implica renunciar a alinear sueños, propósitos y metas, con ingresos.

Es común ver a gente talentosa, a personas cualificadas, incluso a individuos sobreperfilados sin un trabajo o teniéndolo  pero muy por debajo de sus capacidades (subempleados). También es frecuente ver a ejércitos de seres humanos trabajando en lo que no les gusta, en lo que les “toca”, pasando horas amargas, intercambiando tiempo por dinero, pasando sus vidas al “son que les toquen”.

Insisto, no renuncies a buscar tu norte, a dedicarte a lo que te llena, a lo que te hace  vibrar, a aquello en lo cual puedes invertir largas horas y ni cuenta te das, eso es la verdadera motivación laboral y personal, eso es automotivación. Una pista para encontrar esa actividad es relacionarla con tus gustos, con tus hobbys, con tu deporte favorito; por ejemplo, si te gustan los caballos, monta un centro de equinoterapia, de equitación; además de lucrarte, podrás ayudarles a otras personas. Mientras consigues cómo hacerlo, por lo menos busca trabajo en un centro de estos y te divertirás trabajando y aprendiendo.

Muy importante que trabajes en tus sueños, si no, terminarás trabajando toda la vida para los de otros.

¡Juntar pasión con ingresos es lo mejor que te puede pasar!

Tanto el éxito como el fracaso son combustible para el desarrollo personal

No importa a donde hayas llegado ni los éxitos alcanzados o los fracasos tenidos. Si no te mantienes permanentemente “hambriento”, si no te ocupas en aprender constantemente, no podrás desarrollar tu potencial, te quedarás anclado en la zona de confort.

Por lo tanto, avanza cada día, camina, corre o vuela según te sientas. Si te tropiezas y caes, sigue adelante, los fracasos a veces son mejores que el éxito, pues dejan enseñanzas valiosas que te permiten subir de nivel.

Cada vez que cumplas lo que te propusiste, celébralo con moderación y convierte ese logro en combustible para seguir adelante. El camino más largo recorrido, la montaña más alta jamás escalada se logran dando el primer paso, que a veces es el más difícil. Una vez te hayas puesto en marcha, no te detengas; cuando mires hacia atrás, que solo sea para aprender y continuar de una mejor manera.

Todo crecimiento implica cambio, todo cambio implica salir de tu zona de comodidad; el aprendizaje continuo es una estrategia para no quedarte con lo que ya lograste. Insisto, no te quedes por debajo de tus posibilidades, mantente avanzando, los logros de ayer son eso, de ayer; tu presente es lo único que tienes, el futuro se construye haciendo hoy. Sé tu propio arquitecto, reinvéntate cada día, pon tu escalera sobre una base sólida, apóyala en la pared adecuada y sube sin ponerte límites.

No castres tu capacidad de aprendizaje, no te conformes con lo que ya eres. Acéptate, pero mantente siempre en marcha; inspira a los tuyos dando ejemplo con el desarrollo continuo de tu potencial; aprende de los árboles, ellos no crecen hasta cuando les parece, ellos lo hacen hasta su máxima posibilidad.

Por último, utiliza una de las frases del gran Steve Jobs:

“Mantente loco, mantente hambriento”.