Deja a un lado los problemas

Los problemas siempre van a existir, las circunstancias adversas van a estar ahí, el tema es que hacemos con lo que nos pasa, tenemos 2 opciones, la primera es derrotarnos, dejarnos abatir ante las situaciones, quejándonos y diciendo cosas como, porque a mí, la otra situación es reflexionar el tiempo necesario sobre el evento sucedido, llorar si la situación lo amerita, pero lo más pronto posible asumir las riendas de la situación, normalmente esta tiene solución y muchas veces salimos fortalecidos, con un aprendizaje que nos hace más grandes y a veces hasta salimos premiados por que dicho aprendizaje nos abre las puertas de nuevas oportunidades, nos deja una competencia que no conocíamos en nosotros con la cual incluso podemos crear nuevas fuentes de ingreso. 

Cuando adquirimos estos comportamientos como parte de una nueva filosofía de vida, empezamos a enfrentarnos a la vida de una mejor manera, con renovados bríos, con gran valentía, además que si a esto le sumamos una gran fe activa, quiero decir fe, pero con acciones consistentes y con mucha persistencia, cuando actuamos así, que se aparten los obstáculos, porque nada ni nadie podrá detenernos.

Todo pasa en su momento, a veces tratamos de forzar situaciones que a la postre no eran las que más nos convenían.

Un llamado a la reflexión para analizar si estamos haciendo lo suficiente para nuestro crecimiento de manera integral, esto incluye entre otras cosas trabajar en lo saludable, lo espiritual, lo emocional, en nuestras relaciones y en nuestra perspectiva financiera, ánimo actúa con diligencia, les regalo la definición según el Rey Salomón :

La diligencia:  “es una habilidad que se puede aprender y que combina; persistencia creativa, un esfuerzo inteligente rectamente planificado y rectamente realizado de un modo oportuno, eficiente y efectivo, para conseguir un resultado puro de la más alta calidad”.

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