Problemas

Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel en el que este fue creado, recuerda que no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa. Analiza lo que te ocurre y no sigas preguntándote por qué te pasó, cambia eso y reflexiona sobre para qué te pasó, eso te dará otra dimensión de pensamiento.

Prepárate para la vida, desarróllate, crece, enfrenta tus problemas, soluciónalos y sigue creciendo, a veces las situaciones son menos complejas de lo que parecen, los miedos y las preocupaciones magnifican las situaciones adversas que te ocurren, no las dilates, cáeles de frente y rodéate bien, lo más frecuente es quienes te rodean no ayuden mucho, antes por el contrario, te pueden contagiar con sus altas dosis de negativismo, busca quien te recargue de energías y te contagie con su entusiasmo.

Apaláncate en tus problemas, utilízalos como fuente de aprendizaje, míralos como la posibilidad de seguir creciendo. Observa en retrospectiva y recuerda todos los que has solucionado y que en principio te parecía que no tenían solución, las situaciones exitosas anteriores te deben servir para aumentar tu autoestima.

Nada que realmente valga la pena está desprovisto de obstáculos, la vida sin problemas no existe, es el tamaño de tu ser lo que realmente importa, si eres pequeño, resolverás pequeños problemas, si te conviertes en un gran ser, estarás listo para resolver temas más complejos.

No esperes desde la zona de comodidad ser grande, sal de ella constantemente y enfrentate al mundo, la “suerte” la hallarás cuando esta te encuentre trabajando para el cumplimiento de tus metas.

No hables de la suerte del otro si no conoces sus esfuerzos, sobre esto, Thomas Jefferson dijo lo siguiente:

Creo mucho en la suerte y he descubierto que entre más trabajo, más suerte tengo.

Que tengas mucha “suerte”.

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