Tanto el éxito como el fracaso son combustible para el desarrollo personal

No importa a donde hayas llegado ni los éxitos alcanzados o los fracasos tenidos. Si no te mantienes permanentemente “hambriento”, si no te ocupas en aprender constantemente, no podrás desarrollar tu potencial, te quedarás anclado en la zona de confort.

Por lo tanto, avanza cada día, camina, corre o vuela según te sientas. Si te tropiezas y caes, sigue adelante, los fracasos a veces son mejores que el éxito, pues dejan enseñanzas valiosas que te permiten subir de nivel.

Cada vez que cumplas lo que te propusiste, celébralo con moderación y convierte ese logro en combustible para seguir adelante. El camino más largo recorrido, la montaña más alta jamás escalada se logran dando el primer paso, que a veces es el más difícil. Una vez te hayas puesto en marcha, no te detengas; cuando mires hacia atrás, que solo sea para aprender y continuar de una mejor manera.

Todo crecimiento implica cambio, todo cambio implica salir de tu zona de comodidad; el aprendizaje continuo es una estrategia para no quedarte con lo que ya lograste. Insisto, no te quedes por debajo de tus posibilidades, mantente avanzando, los logros de ayer son eso, de ayer; tu presente es lo único que tienes, el futuro se construye haciendo hoy. Sé tu propio arquitecto, reinvéntate cada día, pon tu escalera sobre una base sólida, apóyala en la pared adecuada y sube sin ponerte límites.

No castres tu capacidad de aprendizaje, no te conformes con lo que ya eres. Acéptate, pero mantente siempre en marcha; inspira a los tuyos dando ejemplo con el desarrollo continuo de tu potencial; aprende de los árboles, ellos no crecen hasta cuando les parece, ellos lo hacen hasta su máxima posibilidad.

Por último, utiliza una de las frases del gran Steve Jobs:

“Mantente loco, mantente hambriento”.

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